Juego de Calificaciones.

El invierno de las calificaciones está muy cerca.

Durante los últimos 20 años, las calificaciones de los países dependientes de materias primas han corrido la misma suerte. Grandes mejoras cuando los precios suben, reducciones cuando se desploman. No es coincidencia que todos hayamos tenido el mismo ritmo: rebajas a principio del 2000, incrementos entre 2003 y 2013 y reducciones recientes, después del 2015. El secreto en este juego no es evitar las perdidas, sino terminar mejor que cuando se inició.

Dentro de esta dinámica Colombia es la norma. Nuestro rango de calificaciones entre 1992 y 2017 ha sido del BB al BBB actual. No en línea recta. Logramos el grado de inversión entre 1993 y 1995 (BBB-), lo perdimos entre 1999 y 2000 después de un desplome del precio del petróleo de 60% en 1998 (bajamos hasta BB) y lo recuperamos en el 2011 justo cuando el barril tocó los $100 dólares (logrando BBB en 2013). Si al final de este juego, nos reducen un sólo grado de BBB a BBB- no tengan duda que todo habrá valido la pena.

Los primeros copos de nieve

Primero fue el turno de los líderes hace unos semestres, con Brasil y Rusia perdiendo el grado de inversión. Ahora con la primera reducción en la historia de Chile de AA- a A+ por parte de Standard and Poors (S&Ps), las advertencias de las calificadoras sobre Colombia comienzan a resonar. El argumento es sencillo, las promesas fiscales del año pasado se incumplieron y las de este año se van a incumplir. Esto a menos que la economía y el petróleo sorprendan bastante.

A esto se suma que ya han pasado 15 meses desde la caída de 70% en el precio del petróleo. Tiempo suficiente para reconocer las limitaciones de nuestra buena disposición.

Nada nuevo que ver aquí. A finales de 1999 se dio el único periodo de reducciones en calificación que ha vivido Colombia en 30 años. Exactamente 12 meses después de que el petróleo reportara una caída de 60%, la segunda más fuerte desde 1980. S&Ps y Fitch inician bajando de BBB- a BB+ y poco tiempo después Moodys se adelanta con dos niveles hasta BB. Siendo la única vez que una calificadora nos ha saltado dos grados. Para enero de 2002 todas las agencias se habían alineado en BB.

En total, tres años y medio pasaron entre la crisis del petróleo de 1998 y su último efecto sobre nuestro perfil de crédito. Cuando alguien les asegure que el grado de inversión no está en riesgo recuérdenle que la carrera contra las reducciones es una maratón no un sprint.

Las calificadoras cazan en manada

Ahora exploremos los hábitos de las calificadoras.  Lo primero es que cazan en manada. Una vez la primera  toma una decisión, las otras dos la siguen en muy poco tiempo. Entre marzo del 2007 y julio del 2014 el país recibió tres incrementos de BB a BBB. Las agencias tomaron alrededor de 15 meses para ponerse de acuerdo en darnos BB+ (2007-2008) y BBB (2013-2014) y tan sólo 3 meses para el grado de inversión BBB- en 2013.

También debemos recordar que la S siempre va antes que la F y la M. En los últimos 10 años de historia el orden siempre ha sido S&Ps, Fitch y Moodys. Esto hace muy natural el proceso actual. Donde S&Ps es la única que nos tiene en “Outlook” negativo (feb/2016), Fitch está indecisa (negativo en jul/2016 y estable en mar/2017) y Moodys aún con perspectiva estable.

En las buenas y en las MILAs

Si bien, ya advertimos que las materias primas son el hilo conductor de las calificaciones. Existen diferencias de ritmo. Mientras el rating de S&Ps de Brasil reacciona a cada fluctuación de precio registrando 14 cambios desde 1994. México ha perdido dependencia debido a sus acuerdos con EEUU. Y nadie se acerca a la  cadencia del pasodoble argentino con 25 cambios desde el 2000.

No obstante, los países del MILA también se parecen en este aspecto. Además de registrar  un número similar de cambios por parte de S&Ps desde mediados de la década de los 90s (6 Colombia, 7 Perú y 7 Chile). Desde el 2000 está agencia no se ha referido a una de estas tres economías sin hacer entre los 3 y 10 meses siguientes un anuncio de alguna de las otras. Con el anuncio reciente la semana pasada de Chile, y dado que el “outlook” de Perú es positivo, Colombia es un candidato natural, este año o a más tardar principios del próximo para confirmar esta estadística.

Colombia y los Lannisters siempre pagan sus deudas

Terminamos con lo que podría ser el lema colombiano.

Como dijimos antes si terminamos este ciclo con una sola reducción en la calificación debería considerarse un éxito rotundo.  Y si las cosas terminan peor, Brasil acaba de demostrar que es más atractiva sin grado que con él. Sea como sea Colombia acaba de ganarse un puesto en la mesa de la inversión mundial.

No obstante, la arena del reloj sigue cayendo y el juego de las calificaciones nunca había sido más sencillo: comparar las proyecciones fiscales de unos gobiernos que siguen esperando el crecimiento de antes con la realidad.