ImportanTES, DeterminanTES, DesafianTES

Es hora de repagar lo bien que se comportó la deuda interna del gobierno en los últimos 18 meses.

Si usted como muchos otros se pregunta cuál fue una de las claves para que el desplome petrolero no se trasladara en aún menores tasas de crecimiento para el país. Un factor determinante fueron las bajas tasas de interés en los bonos locales.  A través de éstas el gobierno ahorró más de 1 billón de pesos en servicio de la deuda mientras el sector corporativo por primera vez en su historia logró tasas de financiamiento menores a la inflación. No es sorpresa que de paso se reactivara el mercado de emisión de bonos alcanzando la cifra record de 16.8 billones desde principios del 2016.

Sin embargo, los almuerzos gratis no duran y hay algunas señales a las que debemos prestar atención.

Primero que todo, a los extranjeros les gusta Colombia hoy mucho menos que hace doce meses. Comprando en lo corrido del 2017 hasta agosto tan sólo 7 billones de pesos en TES, cifra 70% menor a los 22 billones comprados durante el 2016.

Para entender esta reducción es útil entender que de los 64 billones de pesos en TES que actualmente poseen los extranjeros: 1) 69% son inversionistas que siguen los índices de JPMorgan, donde países de la región como Uruguay, Chile, Perú y Argentina que han comenzado a crecer en la participación del índice a expensas de la nuestra. 2) 18% son de los Fondos Franklin Templeton, quienes aparentemente ya terminaron de comprar Colombia reduciendo su demanda en un 90% frente al año pasado y 3) 5% del Norges Bank, el fondo soberano más grande del mundo y que poseía 3 billones en TES a cierre del 2016  y que  acaba de anunciar que quiere reducir su exposición a todos los bonos de países emergentes en moneda local.

En segunda instancia está por supuesto el tema de la calificación. Si bien, numerosos analistas coincidimos en que una reducción de la calificación actual “BBB” a “BBB-”  no sería una sorpresa para el mercado. Lo importante es entender que los próximos semestres y hasta bien entrado el 2019, Colombia está en prueba con unas metas fiscales apretadas. Donde los jueces al final más que las calificadoras son los mismos inversionistas, quienes acaban de demostrar que no esperan al veredicto de las agencias para vender o comprar la deuda de un país.

Para terminar, está el tema de la liquidez y la salud económica mundial. Recuerden que a los bonos les va bien cuando a la economía le va mal y viceversa.

En primer lugar el Banco de la República se encuentra terminando su política expansiva. Ya sea que su tasa terminal sea el 5.25% actual o un 4.50% el próximo año, la historia muestra que a finales del 2018 o comenzando el 2019 ya estaremos en un nuevo ciclo contractivo. Esto al tiempo que los bonos de mayor duración del gobierno rentan menos del 7%.

Asimismo, comenzamos a entrar en aguas inéditas en las políticas de liquidez a nivel mundial. El Banco de Inglaterra quiere subir tasas este año, el de Europa quiere comenzar el próximo y la FED quiere seguir subiendo en diciembre y tres veces más el año que viene.  Como ustedes ya saben, dado que son políticas extraordinarias, su retiro no podría ser menos que extraordinario.

Finalmente, hay varios eventos de corto plazo que sustentan la recomendación de venta de TES que actualmente tiene Alianza para terminar el año. A la pausa en reducciones en la tasa BanRep de al menos por un par de meses, se le suma la reducción del balance de la FED comenzando en octubre, mayor crecimiento por expectativas de aprobación de la reforma tributaria de Trump y un aumento en inflación americana a fin de año impulsada por el precio de la gasolina y el  petróleo. El primero siguiendo el paso de los huracanes y el segundo apoyado en la reunión semestral de la OPEP en noviembre.