Oh dólar inmarcesible

Fin de año y hora de hablar de dólar.

En los últimos cuatro años no habíamos tenido tanto acuerdo sobre la dirección de la moneda. Las encuestas para el cierre del 2018 señalan una divisa en $3.000 pesos, con un 80% de los analistas respondiendo dentro de un rango de 5% entre los $3.150 y $2.850.

Encuestas a cuestas

En primer lugar a las encuestas hay que entenderlas.

Por varias razones los analistas en promedio siempre predecimos un dólar estable a doce meses. Esto no solo pasa en Colombia y no solo se debe a que es más sencillo equivocarnos en grupo. Sencillamente es que las diferentes posiciones por extremas que sean tienden a neutralizarse alrededor del precio de hoy.

Así que, si usted está haciendo cuentas para el próximo año, no piense en promedio sino en dispersión.

Aquí esta lo más llamativo del 2018. Desde el 2014, el consenso de los analistas no había sido tan alto. Para el 2015, el 80% de los analistas esperaba un dólar subiendo o bajando más del 5% desde el cierre del año anterior, 60% en el 2016, 40% para 2017 y solo 20% para el próximo año. En plata blanca, para el 2018 solo 5 de 22 encuestados espera el dólar lejos de los $3.000 pesos. En este último grupo están los equipos con percepciones extremas donde el máximo es $3.500 y el mínimo $2.400.

En el mar la vida es más sabrosa

Si ustedes quieren entender porque el dólar en Colombia no se mueve hace dos años. La respuesta es que el dólar frente a monedas fuertes no se mueve hace tres. Si quieren comprender porque el precio del petróleo Brent a USD 40 o USD 60 por barril no ha afectado el peso. La explicación es que desde hace dos años el petróleo esperado por analistas en encuestas y contratos futuros está alrededor de USD 60. El de largo plazo es el que utiliza el inversionista para decidir si quiere emprender una nueva exploración en el país y ese ni ha subido ni bajado en mucho tiempo, al igual que nuestra moneda.

Así que piensen en las economías y monedas en el mundo como barcos veleros. El tamaño de la vela son los factores internos y el viento las fuerzas internacionales, en particular el apetito por petróleo y dólar a nivel mundial. Para donde sopla el viento todos vamos juntos y entre más grande la vela y más pequeño el barco más sensible a las ráfagas.  

Por esto no debería sorprender la mejora del déficit en cuenta corriente colombiano del 7,5% al 3,9% este año.  El país acaba de confirmar que es el mismo barco pequeño con una vela inmensa y poco diversificada, una vez el viento cambia mejoramos a la misma velocidad de nuestro deterioro.

Entre veletas y anemómetros

El 2018 será un año especial.  La estrategia venezolana de hacerle hundir su propio barco para asegurarse que los vientos globales no la afecten, obliga a evaluar el escenario electoral colombiano. No obstante, con los datos actuales la mayoría de simulaciones políticas y económicas muestran a un país que en doce meses va a parecerse mucho al actual. Con un gobierno que respeta las reglas de navegación, inflación en la parte baja del 3.0%, tasas de interés muy cerca de la inflación, PIB empujando por encima del 2.0%, mismo grado de calificación y un desbalance fiscal por resolver en el 2019.

Así que sin cambios en el barco, el gran pulso por el dólar en Colombia se va a dar entre el petróleo que seguirá recuperándose producto del empuje OPEP, el rebalanceo del mercado de barriles y los riesgos geopolíticos. Frente a una demanda por dólares a nivel mundial que podría regresar con una FED decidida a subir tasas, aún más apetito por EE.UU. Si es aprobada la reforma tributaria y la potencial debilidad política en Europa, también significaría dólar fuerte.

Este último párrafo lo podría haber escrito en cualquier mes de los últimos dos años, el balance sigue intacto.

La hubris del dólar

Alianza acertó en la subida del dólar desde los $1.800 hasta los $3.500 y desde entonces ha sugerido comprarlo cada vez que se acerca a los $2.900 pesos. No obstante, el “síndrome de hubris”, la enfermedad de los que creen saberlo todo, nos ha llevado a pronosticar desde el 2016 una revisita a los $3.500.

Nuestro punto de vista es cíclico y hemos argumentado que ninguna tendencia de largo plazo en monedas ha terminado en 40 años sin una recesión en EE.UU. Nos preocupa que el segundo ciclo económico más largo en 200 años pueda terminar sin advertencia y cuando llega la crisis es global, el petróleo se vuelve a caer y el dólar sube aún más.

No obstante, terminamos alineándonos con nuestros colegas para el primer semestre del 2018. Las presiones deberían ser a la baja mientras las buenas noticias en petróleo y la estabilidad política local se confirman. Qué tan abajo dependerá si hay o no reforma tributaria en EE.UU. Si la hay $2.900 volverá a lucir atractivo para comprar. Para el segundo semestre del 2018 o primero del 2019 esperamos oficialmente $3.200. Solo entre nosotros seguimos pensando que puede ser más.