Entendiendo al BanRep

El 8 está de moda. En el 2018, el BanRep tomará decisiones de tasa en solo 8 de sus 12 reuniones. Esto excepto que algún miembro pida expresamente que se dé trato especial a alguna de las otras. Así las cosas, las reuniones importantes de política monetaria se darán en enero, marzo, abril, junio, julio, septiembre, octubre y diciembre. Un cambio que desde la reducción inesperada en tasas en enero reciente al 4,50%, muestra que tiene el potencial de generar temblores en los mercados financieros.

Con la entrada de nuestro banco al grupo de las ocho reuniones, nos comenzamos a parecer a los bancos de Japón, Europa, Reino Unido y por supuesto la FED, quienes prefieren verse poquito, tan solo cada seis semanas todos en el mismo ciclo para llegar a los mercados al mismo tiempo, y en el caso de la FED, tomar decisiones aún menos, en solo la mitad de estas.

La idea por supuesto es darle menos información innecesaria al mercado y darle tiempo a la economía para mostrar sus verdaderos colores. Hasta aquí todo suena muy bien.

Sin embargo, más allá del número de reuniones, lo que se rompió durante el 2017 fue la relación entre los analistas y el BanRep. El cambio de dirección trajo consigo un gran intento de transparencia, declaraciones tremendamente claras y muchos compromisos que debían ser cambiados continuamente.

Si bien, cambiar de parecer es un derecho vital de un banquero central, hacerlo muy seguido estimula nuestro derecho vital de no creerles. Especialmente, si al final en plata blanca, la reducción en tasas terminó siendo bastante estándar, devolviendo los 325 pbs que se subieron en 11 meses del 4,50% al 7,75%, en 14 meses, con 9 reducciones de 25 pbs, 2 de 50 pbs y 3 reuniones que pasaron en blanco. De todo esto, fue muy poco lo que pudimos predecir acertadamente los analistas, lo cual raya matemáticamente en lo imposible.

Así las cosas, el 2018 comienza como dejamos el 2017. La reducción de 25 pbs, inesperada de nuevo, fue acompañada por un comunicado contundente.  Por primera vez en todo el ciclo se planteó el final de reducciones en tasa con la siguiente frase “Con la información disponible, la Junta considera que así se completa el ciclo de reducción de tasas”. Un pedazo de información clave que fue confirmado en la rueda de prensa donde el ministro de hacienda estimó que al menos en los próximos seis meses no habría cambios en tasas. Esto llevó al mercado a vender TES en la medida en que la mayoría esperábamos un ciclo de tasas hasta el 4,25%.

Si bien, se entiende que la política monetaria no está escrita en piedra y que está claro que la nueva información puede y debe cambiar la postura del BanRep, es inentendible porque solo 3 semanas después, sin nueva información, la junta volviera a moderar su postura argumentando que una nueva reducción en marzo podría llegar si la inflación alcanza el 3,2% o menos. Un escenario difícil pero no improbable, lo cual debería haber sido tomado en cuenta antes de anunciar el fin del ciclo en el comunicado de enero.

Al final, nuestra expectativa, si tiene algo de valor en este momento, es que el BanRep reduzca una vez más su tasa en 25 pbs entre la reunión de marzo y abril. En este punto no esperamos que genere mucha volatilidad y que como siempre al final de un ciclo genere ruidos en los títulos en tasa fija y promueva la valorización de los bonos indexados (inflación, DTF e IBR).

Reconocemos las buenas intenciones de nuestro banco central, su prestigio y que al final de cuentas volvió a traer la inflación dentro del rango meta. Sin embargo, preferimos un regreso a un banco enigmático y conservado, que solo tome compromisos de política monetaria una vez las tendencias hayan cambiado por completo.